sábado, 5 de enero de 2013

Los Reyes Magos llegan a Madrid



Nuestros primeros Reyes en Madrid nos han parecido un poco descafeinados, pero es que no se puede tener todo. Si pudiéramos juntar la puesta en escena de los Reyes de nuestro pueblo de origen con el discurso de los Reyes de nuestro actual barrio de residencia, creo que tendríamos una celebración prácticamente perfecta.

Allí, cuando anochece, esperamos ansiosos a que el alumbrado público se apague indicando que los Reyes ya llegan. Los vemos venir a lo lejos vislumbrando primero el fuego de sus antorchas, portadas por decenas de pajes. Los Reyes entran lentamente, montando sus espléndidos caballos. Van hasta la iglesia para adorar al niño Jesús y después suben al balcón del ayuntamiento para dar su sermón. El sermón, año tras año, está plagado de rimas forzadas y tiene un nulo contenido religioso y un alto contenido político que, a mi modo de ver, está de más. Lo mejor de todo es que, cuando bajan del ayuntamiento, van casa por casa repartiendo los regalos. Nada de esperar hasta la mañana siguiente. Eso sería una crueldad.

Aquí, en cambio, no hay caballos, ni un triste paseo a pie por las calles, porque el ayuntamiento no dio autorización. Así que se limitan a aparecer en la iglesia, con la Virgen María, San José y hasta el Niño Jesús (punto a favor). Leen un discurso como es debido, con referencias al sentido original de esta celebración, sin entrar en temas que no vienen a cuento, y usando una prosa adecuada. Después se han subido a un coche para ir hasta el bar que hay dos calles más arriba y allí han seguido recogiendo cartas.



Nosotros, como se la dimos ayer al paje, hemos recibido los regalos esta misma noche. Lo mejor es que se han acordado de nuestro próximo viaje y nos han traído algunas cosas realmente útiles.

De la cabalgata oficial de Madrid que he intentado ver por Rtve no digo nada, porque ha sido un espectáculo vergonzoso.


2 comentarios:

  1. ¿Qué fue lo vergonzoso? ¿La reportera (por llamarla de alguna manera? de voz de pito y gritona? ¿La sonrisa permanente y falsa de la co-presentadora? ¿Lo que dijo a los niños que tocaron en directo un villancico con trompeta y clarinete, de que volvieran cuando hubiesen ensayado más, o algo así? ¿Las caras de los niños que contestaban bien las preguntas sobre los programas de la tele1, cuando les daban una mochila? No sigo, en parte porque no vi más que 15 minutos, y en parte porque me estaba poniendo de tan mal humor un programa tan estúpido que apenas lo miraba.

    1beso.

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    1. Pues eso, Maria, que mejor me callo.
      Besos a todos.

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