lunes, 4 de diciembre de 2017

Homeschooling. Un día en nuestra vida



Por más que cuente cosas sobre el homeschooling, al final lo que la gente quiere saber siempre es cómo es un día cualquiera en nuestra vida. Siempre digo que no tenemos dos días iguales. Y muchos de nuestros días no tienen ningún interés especial. Son días normales como pueden ser los de cualquier otra familia.

Yo sé que, cuando la gente pregunta, normalmente quiere saber cómo aprenden determinadas cosas los niños. Esas "cosas" son las que están en los curriculums educativos oficiales. Las que se enseñan en las escuelas. Las que, por esos motivos, se suelen considerar importantes e, incluso, imprescindibles.

Ahora que Damián tiene 12 años ha querido estudiar algunas cosas de una manera algo más formal y estructurada, a diferencia de lo que hemos hecho en los años anteriores. Podéis verlo en el vlog de hoy. Además, la miniatura la ha hecho él, que está haciendo sus pinitos con el Photoshop, como éste poster que hizo sobre Tales de Mileto:



 (La miniatura es la imagen de "portada" del vídeo que sale en Youtube).

Se alegrará mucho si le dejáis un comentario ;-)






lunes, 20 de noviembre de 2017

Grupo de proyectos



Este año hemos puesto en marcha un grupo de proyectos. Se trata de una reunión mensual en la que cada niño nos habla de algún tema que le interesa, algo que ha aprendido, o que quiere aprender, o algo que ha hecho, un libro que ha leído, un viaje que ha hecho, una afición que tiene... No hay límite de temas ni de formato. Suelen participar niños de entre 6 y 14 años. En la reunión de noviembre, el mayor fue Damián (con 12 años) y habló sobre un idioma que quiere aprender. Si tienes curiosidad por saber qué y cómo aprenden los niños que no van a la escuela, no te pierdas este vlog.



lunes, 13 de noviembre de 2017

Finanzas en la escuela



El taller de educación financiera que hemos hecho en varias ocasiones con niños homeschoolers tuvo tan buena acogida que decidimos ofrecerlo también para escuelas.

Cuando desde el colegio El Dragón me comentaron que estaban intentando desarrollar un proyecto transversal de educación financiera pero que estaban un poco estancados, me ofrecí para ayudarles a terminar de diseñarlo y para hacer el taller con los niños. Pedí que hubiera, como mínimo, diez participantes. Me dijeron que había 8 interesados y que probablemente podrían llegar a los diez... Y cuando pedí confirmación de las inscripciones ¡¡había 35!!

Uno de los requisitos para nuestros talleres para niños es que sólo estén quienes se han apuntado voluntariamente. No trabajamos con clases completas ni con niños cuyos padres han decidido por ellos. Así que nos pusimos manos a la obra para rediseñar las actividades y hacerlas viables para un grupo tan grande.

La semana pasada tuvimos la última sesión del taller y les pasamos un cuestionario de satisfacción. Aprobamos con nota ;-)





viernes, 10 de noviembre de 2017

¿Rutina? ¿Eso qué es?


"Rutina" no es una palabra que encaje conmigo.
Encontrar el justo equilibro entre la adecuada organización y la imprescindible flexibilidad es un arte que vamos puliendo con los años, sobre todo las que somos madres, trabajadores y homeschoolers.

El otro día yo había hecho una previsión y encendí la cámara para mostrarlo en un vídeo. Y, al final, lo que mostré fue qué hacemos ante los imprevistos.





viernes, 27 de octubre de 2017

Una confesión y un poco de luz



Hace unos días, una madre comentaba en un grupo de whatsapp (sí, las madres homeschoolers también tenemos grupos de whatsapp. Y no, no son tan infernales como los grupos de las escuelas) que se sentía frustrada, fracasada, que sentía que estaba haciendo algo mal, que todo lo que proponía a sus hijos era rechazado, que "sólo" querían jugar.

Las más veteranas coincidimos en decirle que se relajara, que hay días mejores y días peores pero, sobre todo, que a los seis años lo que uno tiene que hacer es jugar. Y, si surge algún interés por algún tema o actividad concretos, ahí deben estar los padres para ayudar a desarrollarlos. Pero poco más.

Mi hijo mayor aún es pequeño pero, si fuera a la escuela, ya habría terminado la Primaria, así que considero que empiezo a tener algo de perspectiva sobre la cuestión. 

Le conté que, cuando mi hijo era más pequeño, me frustraba mucho leer los blogs de otras familias. Los mismos blogs que al principio me habían animado, inspirado y motivado, empezaron a producir en mi el efecto contrario. Todas las familias parecían mejores que la mía. Todas las madres parecían más organizadas, más centradas, más eficientes. Y todos los niños parecían más inteligentes, más motivados, más "estudiosos", más sociables.  También tuve épocas en que sentía que estaba haciendo algo mal. En que no podía evitar compararnos (error quizás inevitable en el que empiezo a pensar que caemos todos). Había niños que devoraban libros, que era pequeños científicos, que hacían bellas creaciones artísticas, que aprendían idiomas y música, que buscaban quién les explicara astrofísica, filosofía o economía.

Pero mi hijo sólo quería jugar.
No quería "estudiar".
Todas mis propuestas, individuales o de grupo, eran rechazadas. Íbamos a los encuentros del grupo de homeschooling sólo a escuchar, casi nunca a participar.

Sólo quería jugar. Primero con juguetes y después con videojuegos. Ver películas (podía ver tres de una sentada). No quería leer, aunque de vez en cuando encontraba algún libro o alguna serie que le enganchaba y no los soltaba hasta terminarlos. Empezó a aceptar que le leyera en voz alta (algo es algo, me decía a mi misma). Quiso saber cómo podía mejorar su letra, así que se puso a hacer ejercicios de copiado y dictado.

Pero si viajábamos a algún lugar o veíamos una serie en televisión y surgía algún tema que considerábamos importante o interesante comentar, él desconectaba. No quería escuchar, ni preguntar, ni seguir investigando. 

Yo repetía como un mantra aquello de John Holt: "confiad en los niños".

Confié.

Y, a día de hoy, puedo decir que fue un acierto.

Que mi hijo tuvo el tiempo y el espacio suficientes para conocerse a si mismo, para crecer a su manera y prepararse para la siguiente fase de su "educación". Entre los 10 y los 11 años empezó a darse un cambio importante en él. Ahora, con 12, parece increíble que se trate del mismo niño que con 7 años no quería "hacer nada".

Damián, a los 12 años, contándome la expedición de Magallanes que preparó para
exponer en la reunión del Club de Historia de nuestra comunidad de homeschoolers


Los videojuegos le llevaron a aprender inglés. Hace unos días hizo el test de nivel de Cambridge y quedó a un sólo punto del First Certificate. Ha decidido presentarse porque quiere tener la experiencia de hacer exámenes y porque nunca está de más tener un certificado de idiomas.

Los videojuegos y el anime le llevaron, también, a mejorar increíblemente su socialización y a querer aprender coreano y japonés.

El cine, la televisión y el Club de Historia de nuestra comunidad, le llevaron a interesarse por la historia. Su capacidad para relacionar hechos y personajes, para comprender las causas y efectos y para discutir asuntos de actualidad harían dudar a cualquiera de que se trate del mismo niño que "sólo quería jugar".

Nuestras incesantes y abiertas conversaciones sobre finanzas, más las acciones que le regalé hace ya 4 o 5 años, más su convicción de que debe encontrar una forma de ganarse la vida que no implique hipotecar casi todo su tiempo, ni dedicarse a cosas con las que no se sienta a gusto, le han llevado a interesarse por la educación financiera y las inversiones.

Le gusta la historia y le gusta pensar y razonar, así que le sugerimos que estudiara filosofía. Y en ello está.

Cree que ha encontrado su vocación, que puede comenzar a desarrollar desde ya mismo puesto que no necesita ningún título para ello. Hemos encontrado a gente que se dedica a lo mismo y que puede ejercer de mentor.

Y, de vez en cuando, encuentra un libro que le gusta y lo lee hasta el final.

Ahora vuelvo la vista atrás y veo que todo tiene sentido. Que todo este tiempo se ha estado preparando para estar donde está ahora. Era su camino y nadie podía (ni debía) forzarle en otra dirección, aunque en ciertos momentos pareciera que nos estábamos equivocando.

Si yo creara un método educativo, empezaría diciendo: déjenlos en paz hasta los 10 años.

Lo difícil es confiar; tener paciencia; tener fe; creer en los niños y creer que de verdad, algún día, los puntos se unirán y todo tendrá sentido. Pero creo que es un poquito más fácil si alguien te lo dice. Por eso os cuento esto.








jueves, 26 de octubre de 2017

A mi hijo no le gusta leer


Ya está. Ya lo he dicho. A mi hijo no le gusta leer.

Me costó aceptarlo y, mucho más, reconocerlo públicamente. ¡Por favor! Yo devoraba libros desde antes de lo que puedo recordar. A los 8 años, leía un libro semanal. A veces más. Cuando mi hijo tenía dos años -sí, 2 años- le enseñé a leer. A los 3 ya sabía leer y a los 6 leía de forma autónoma. Leyó toda la colección de Tintín en pocos días. Y además no va al cole, no nos olvidemos de eso. Cualquiera que lea blogs de homeschooling sabrá que estos niños son espontáneos, inteligentes, apasionados por la ciencia (la astronomía y los dinosaurios son grandes clásicos), son extrovertidos, tienen grandes habilidades sociales, son extremadamente curiosos, son cultos, autodidactas y, por supuesto, son lectores voraces.

Yo seguí la receta al pie de la letra. Todo el mundo sabe que, para que los niños lean, los padres tienen que leer, hay que rodearles de libros, leerles en voz alta y llevarles a la biblioteca y a las ferias de libros. Lo hice todo y, además, lo saqué de la escuela. ¿Qué se podía esperar de él? ¡Que fuera un ratón de biblioteca! Obviamente, como sus abuelos, como sus padres, como su tío… pero no. A Damián no le gusta leer y a mi eso me preocupó hasta que comprendí que leer no es un fin en su mismo. Es una herramienta. Lo que importa es que los niños dispongan de esta herramienta (y de otras, como una buena conexión a internet y la capacidad de discernir la información veraz o útil de la que no lo es). Le he ayudado a adquirir y desarrollar esta habilidad y puedo decir: misión cumplida. Que le guste o no no está en mis manos. Aceptar y respetar sus gustos y sus intereses sí lo está. Y eso es lo que, por fin, hago.

Ahora incluso veo con simpatía que lea durante 6 horas seguidas cuando cae en sus manos una novela de Minecraft y que. al terminarla, no vuelva a tocar un libro en meses.

Lo cuento porque leo y escucho a muchas madres angustiadas buscando trucos para conseguir que sus hijos lean y yo sé que eso se puede conseguir fácilmente. Ahora bien, ¿qué precio estás dispuesto a pagar? Porque puedes obligar a tu hijo a leer, pero no puedes obligarle a hacerlo con placer.

La cuestión es que la gente siempre juzga (está en nuestra naturaleza, tal vez). Juzgan a quienes no leen y, por supuesto, juzgan a las madres de los niños que no leen porque algo habremos hecho mal, claro. Paralelamente, la misma gente habla de educación respetuosa y de “seguir los intereses del niño”. Pero cuando esos intereses no concuerdan con su escala de valores, entonces es que “algo se ha hecho mal”, ahí tiene que haber algún “problema” o algo que “no nos cuentan”.

Tú eliges de qué lado estás. Tú decides si estás dispuesto a apoyar verdaderamente los intereses de tus hijos, sean éstos cuáles sean, y a respetar que no le interesen otras cosas que tú consideras importantes o interesantes. Yo sé en qué lado quiero estar y sigo trabajando en ello. No sé si este proceso alguna vez se puede dar por concluido, pero lo importante es empezar y no rendirse aunque cueste.


*Boletín del 26/07/2016

miércoles, 18 de octubre de 2017

Proyecto de educación financiera




Jon y yo hemos empezado a trabajar en la escuela internacional El Dragón desarrollando un proyecto de educación financiera. Como parte de ese proyecto, hacemos nuestro taller para niños durante cuatro semanas.

Nunca deja de asombrarnos la capacidad de comprensión de los niños y la calidad de sus argumentaciones. En una de las actividades, por ejemplo, tenían que elegir, de entre varias opciones, un trabajo, una vivienda, una forma de transporte, y actividades de ocio. Algunos preferían un trabajo con un sueldo alto sacrificando tiempo de ocio; otros preferían un piso más pequeño o un piso más caro pero en el que pudieran tener animales. Con cada decisión se iban dando cuenta de la importancia del factor subjetivo, de la diferente forma que tiene cada uno de valorar las cosas.



Hoy hemos hecho la segunda sesión y no hemos podido grabar porque la actividad requería toda nuestra atención, pero aquí tenéis los vídeos de las otras sesiones:



Si os interesa la cuestión de cómo enseñar finanzas a los niños, pasad por el canal de mi taller de finanzas para padres que vamos a lanzar próximamente.






viernes, 29 de septiembre de 2017

Unschooling. Un día cualquiera


No importa cuánto escriba/hable sobre homeschooling/unschooling. Al final lo que la gente quiere saber es cómo es un día cualquiera en nuestra vida. 

Lo cierto es que para nosotros no suele haber dos días iguales pero procuramos compartir nuestro día a día aquí en el blog y también en los vlogs porque entendemos que a mucha gente le cueste imaginar cómo es la vida sin escuela.

Aquí tenéis un resumen de un día cualquiera (concretamente, hoy):

Papá madruga y se va a Madrid, a una formación del grupo de emprendedores al que pertenece.

Damián se levanta sobre las 8:30, va a comprar el pan y desayuna.

Mamá y Víctor duermen hasta las 9:30. No es lo habitual, pero a veces necesitamos descansar. Víctor "todavía" toma leche materna y eso es agotador. Como ha mamado mucho en la cama, no quiere desayunar. Damián se ocupa de él para que mamá pueda desayunar tranquila. Juegan con los coches, se hacen cosquillas y se ríen un montón. Mamá aprovecha ese ratito para contestar un par de emails y ver un vídeo en Youtube.

Damián decide llevarse a Víctor a su habitación así que mamá empieza a recoger la cocina (que se quedó sin recoger ayer por la noche, es lo que hay).

A las 11:30 Víctor baja, toma un poco de teta y grita: "¡¡CONTAR!!" Eso significa que quiere que mamá le cuente cosas. Así que mamá le cuenta cosas como que Víctor es un niño que tiene "¿cuántos años?" - "Dos", dice Víctor enseñando dos dedos juntos y tres separados. Le cuenta que tiene un papá. "¿Cómo se llama tu papá?" - ¡Aitá!, grita Víctor emocionado.

[Nota del Autor: "Aitá" significa "papá" en euskera, el idioma propio del País Vasco. Sobre el trilingüismo hicimos este podcast.]

Tras un rato largo de contar historias de la vida de Víctor, el niño decide que quiere pintar. Las témperas  y el papel están listos en el suelo del salón así que no hay que preparar nada más que un vasito con agua. Mientras, mamá contesta otro par de emails y revisa su agenda. Una tiene que aprender a trabajar a ratitos para sobrevivir.

En su habitación, Damián lee "Los escarabajos vuelan al atardecer" de la genial escritora María Gripe, juega a videojuegos varios y nos envía un email con algunas camisetas que le gustan. Hoy es su santo, así que alguna le regalaremos.

Mientras mamá empieza a preparar la comida (pasta sin gluten con boloñesa de lentejas), Víctor come aceitunas y zanahoria, tira el bicarbonato al suelo para poder barrer (porque barrer es una de sus grandes aficiones) y después ayuda a remover el sofrito.

Llega papá y avisa a Damián para que le ayude a sacar las bolsas de la compra del coche. Colocan las cosas, papá termina de hacer la comida y mamá termina de fregar los platos (no, antes no había terminado. ¿No hemos quedado en que hay que aprender a trabajar a ratitos? Pues también vale para la casa. Vale para todo).

La abuela llama para felicitar a Damián y Víctor quiere acaparar la atención.

Comemos.

-A mi amigo A no le gusta la historia. Le encantan las matemáticas pero no le gusta la historia.
-Será que no se la han contado bien.
-Dice que no sirve para nada.

Y aquí tenemos una interesante conversación sobre la utilidad de conocer la historia para comprender los sucesos actuales y la configuración de la sociedad.

-Dile que si puede faltar a clase se venga un día al Club de Historia.

Damián recoge la ropa limpia del tendedero y vuelve a su habitación, Víctor vuelve a sus juguetes y papá y mamá se relajan en el sofá viendo vídeos en Youtube.

Víctor se duerme.

Papá recoge la cocina y atiende algunas llamadas.

A las 4, Damián baja para estudiar un rato con mamá.

-¿Has decidido de qué vas a hablar en el Grupo de Proyectos?
-Sí, voy a contar lo del coreano
-¿Quieres contarlo en un vlog?
-No, quiero que sea sorpresa

Hacemos un dictado (eso os lo cuento otro día, si os interesa) de un cuento de Nasrudín y conversamos sobre la moraleja de la historia.

Practicamos un poco de cálculo mental, revisamos la redacción de la semana pasada y seguimos preparando el examen de inglés.

A las 5 mamá tiene que hacer una asesoría por teléfono así que Damián continúa solo un ratito más y después se pone a jugar.

Víctor se ha despertado y se va al parque con papá.

Después de la asesoría, mamá trabaja un par de horas.

A las 8 papá vuelve agotado y se pone a preparar la cena. 

Mamá termina de escribir el post y baja a ayudar.

A ver qué nos depara la velada.






miércoles, 13 de septiembre de 2017

El 13/09 a las 9:13h



Tal día como hoy, a lo largo de la historia, han sucedido las cosas más variopintas. Es el día de San Juan Crisóstomo y de Santa Iria de Tancor, entre otros. Se celebran el día del bibliotecario y el día del chocolate (dos de mis cosas preferidas en este mundo). Pasó todo esto y mucho más:


El inicio de la construcción del Muro de Adriano en el 122

La colocación de la última piedra del Monasterio de El Escorial en 1584

El fallecimiento de Felipe II en 1598

La muerte de Michel de Montaigne en 1592

El nacimiento de Daniel Defoe en 1660

El nacimiento de Roald Dahl en 1916

El golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923

El nacimiento de Jacqueline Bisset en 1944

El atentado de ETA en la Calle del Correo en 1974

El lanzamiento de Super Mario Bros en 1985

El estreno de Cuéntame en 2001


Pero ninguna más importante para mi como la llegada a este mundo de Víctor, a quien conocimos el 13/09 a las 9:13h tras dos días de eterna inducción y dos semanas antes de lo previsto.

Hasta ese momento no supimos si era niño o niña y yo ni me acordé de mirarlo ni de preguntarlo. ¡Tan poco me importaba!

Después vino el susto inmenso de la mano del cardiólogo infantil. A día de hoy es un niño completamente sano y feliz.

No sé en qué momento se me ocurrió pensar que yo ya era demasiado mayor para tener otro hijo pero sí sé en qué momento una buena amiga me dijo: "Nunca serás tan joven como ahora". Gracias, Anna.

Yo ahora puedo añadir que una puede arrepentirse de los hijos que no ha tenido, pero nunca te vas a arrepentir de los que sí tuviste.

Ante la duda, un niño siempre es bienvenido.














viernes, 8 de septiembre de 2017

¿Ya no somos unschoolers?


En uno de nuestros vlogs más recientes conté que Damián está preparando un examen de inglés. El primer examen de su vida, en realidad. Es un examen oficial de Cambridge y es la primera vez que estudia algo de manera formal. Conté, también, que quiere empezar a estudiar filosofía y que he buscado un programa para ello.


 


Hubo un comentario interesante que pensé que sería mejor contestar en un artículo aquí en el blog, para que no se pierda en Youtube y para poder explicarme bien.

La verdad es que, cuantos más años pasan, más me cuesta explicar qué es el unschooling y cómo se hace. También es verdad que cada vez me interesan menos este tipo de etiquetas, aunque en ocasiones son muy útiles. Ha sido muy útil, en nuestro caso, porque el unschooling es una filosofía educativa muy completa y coherente, donde todo tiene un sentido, y por eso conocer sus fundamentos es de mucha ayuda en momentos de duda.

La pregunta, entonces, no sólo no me sorprende sino que la agradezco inmensamente: si va a estudiar inglés y filosofía de manera formal ¿significa que ya no es unschooler?


La respuesta más honesta es que nos da bastante igual si es o deja de ser unschooler. Eso es lo de menos.

La respuesta más adecuada para satisfacer la curiosidad de todos aquellos que queréis saber más sobre el unschooling es ésta:

El unschooling consiste en proveer a los niños de un entorno adecuado para que el aprendizaje pueda suceder. Ese entorno incluye tanto lo material, como lo afectivo, como lo experiencial. No se pone el énfasis ni en la enseñanza ni en los objetivos (académicos) a conseguir. Es cierto que, de entrada, no trabajamos con entornos similares a los escolares, que nos resultan sumamente artificiales. Pero en ocasiones algún niño puede elegir utilizar algún recurso escolar, como un libro de texto o un curso de alguna materia en concreto. Entonces lo importante es descubrir el por qué de esa elección. Puede haber muchos motivos. Puede que, simplemente, le gusten cierto tipo de recursos, como a mi me encantan los cuadernos de verano y a mi hijo cuando era pequeño le encantaban las fichas de preescolar. Los veíamos como pasatiempos. Puede que tenga interés un aprender algo en concreto y no haya sido capaz de encontrar otro tipo de recurso (y, en este caso, es trabajo de los padres investigar  y ofrecer otras opciones). Puede que quiera tener la experiencia de hacer lo mismo que sus amigos (y que "todo el mundo") hacen en la escuela.

En el caso de Damián suceden dos cosas: quiere tener la experiencia de hacer un examen oficial. Y para prepararlo es necesario que aprenda cómo se hacen estos exámenes, qué tipo de ejercicios le van a pedir que resuelva, cómo trabajar contrarreloj, etc.

Por otro lado, le interesa mucho la filosofía y está en una edad en que el cuerpo empieza a pedirle un trabajo algo más estructurado. Le apetece probarlo. No sabemos si durará dos días, dos semanas o dos años. Lo importante es que ha expresado ese deseo y nosotros hemos puesto los medios necesarios a su alcance, como siempre.

¿Es eso unschooling? Yo diría que sí.
Pero, si no lo es, nos da absolutamente igual.